domingo 15 de noviembre de 2009

Un sábado feliz tiene sol. Es primavera. Te levantás temprano. Tomás un café con leche y prendés un pucho. Un amigo duerme en tu cama. Tenés un camisón antiguo. Afuera hay nubes de las que quedan después de una tormenta. De vez en cuando aparece algún celeste. Tu pelo revuelto no deja peinarse. Desistís. Te sentás en un sillón. Tu amigo se levanta. Te busca. Toma un café mientras te prepara una tostada con mendicrim y mermelada de arándano que no sabés quién compró.

La cama llama. No hace frío pero te tapás como si lo hiciera. La película que quedó sin terminar la noche anterior, cuando un ojo se cerraba y el otro intentaba quedarse despierto, vuelve a salir del televisor. Tu amigo te hace freguitas en la mano. Suena el celular. Pausa. Como si todavía sonase desde el viejo o el nuevo mundo se escucha: llegué. Hola blin. Un amigo ha vuelto. Pausa. Te cambiás. Elegís un vestido de colores. Play. La película arranca acompañando una espera. Termina en el momento en que suena el portero eléctrico. Pantuflas, ascensor, puerta revelde. Abrazos, besos, y un ramo de jazmines blancos, con perfume indescriptible a jazmín. Triple sandwich de abrazos horizontales en la cama. Se arma. Se prende. Se escuchan cuentos de San Sebastián, de New York, de mujeres y amores. Testigo de una felicidad que te hace protagonista en vivo. Ahora.

En la cocina los tres toman Levité de pomelo. Se ven hilos invisibles que conectan a personas que se ríen. La contentura se siente en el pecho. Taxi. Palermo. Caminatas frescas con sol. Bares, restaurantes, hasta la mesa bajo un árbol que servirá clericó y asados y ensaladas. Fotos infinitas de las que no podés dejar de sacar. Anteojos negros que dejan pasar miradas a punto de explotar.

A unas cuadras una casa, un pasillo en el que hay que hacer silencio, una puerta y otra cocina en la que ya se puede hablar. Una película sin estrenar en el televisor. Un amigo proyectado. El mismo amigo que se sienta en el piso a tu derecha y al que mirás enamorada de sábado entre amigos. Fin. Stop. Power y una alegría potente, fuerte, intensa que no quiere terminar. Nunca quiere acabar. Y seguiría, seguiría, porque nunca es suficiente, pero te acompaña de vuelta a tu casa, a tu camisón, a tu cama inmantada con olor a jazmín. Un sábado entrañable te duerme feliz.

miércoles 4 de noviembre de 2009

(estamos en eso)
El paroxismo de la histeria es la forrés.

jueves 17 de septiembre de 2009

los tipos con gatos son exóticos
las tipas con gatos son solteronas

miércoles 2 de septiembre de 2009

SERIE TIEMPOS MODERNOS


THE TRUMAN CHOW CIBERNÉTICO

lunes 31 de agosto de 2009

Los hombres educados garpan. Mal.

martes 16 de junio de 2009

El despertador es indeclinable. Suena, y por más que aprietes para que vuelva a sonar en 5 minutos, en 5 minutos suena de vuelta. No hay caso. El despertador te despierta a las 3 horas de haber cerrado los ojos, justo el último día de un fin de semana largo.

Tus fines de semana tienen que ser movidos sucun dum sucun dum. Y si eso no sucede ni viernes, ni sábado, ni domingo, entonces el feriado te desquitás, y el martes despertás sin despertar del todo.

Pero te gusta que cada vez, cada vez, cada vez, te mire con ese especie de amor que no lo es. Con algo así como respeto. Con cierto recuerdo agradable. Seguramente con algo de cariño. Te gusta que te reafirme, cada vez, que te ponga la mano sobre la pierna. Y que se repita. Sobretodo eso. Que se repita. Cada vez.

En casos así, no te tenés que preocupar por el Manual de los Géneros. Con gente así no hace falta que entiendas a los hombres, o que sepas comportarte como se comporta el 90 % de tus contemporáneos. Te despertás y no tenés nada en qué pensar. Bien.

jueves 21 de mayo de 2009

Te despertás melodramática. Con esa sensación angustiosa de no saber si ya pedíste perdón. Creés que no, que faltaría una charla, un mail o un algo que te haga sacarte la angustia que te aparece cuando soñás con él. Ya debés haber hablado en su momento. Ahora es extemporáneo, pasaron mil millones de años, de casamientos e hijos por venir. Para él, claro. Pero soñás cada tanto con un abrazo con ese que en algún momento fue un amor. Algo así como una reconciliación con vos misma por haberte alejado. Por haber estado tan desquiciada como para terminar algo de esa manera y haberte tomado un avión a México, dejando su imagen en un auto, llorando, angustiado. Casi la misma angustia que ahora te agarra a vos cuando soñás con él.

lunes 18 de mayo de 2009

El tío Diego vino de visita. El tío Diego vive en Santa Rosa de Calamuchita, Provincia de Córdoba. Es el marido de mi tía Ele. Es joyero. Hace cosas en plata. Mis últimas vacaciones fueron en su Casita. Tienen su casa en el pueblo y la Casita en las sierras. Santa Mónica para ser precisos (no en L.A, en Córdoba, ya lo dije).

Tiene mucho pelo, y lo tiene todo blanco. Es muy buen mozo el tío. Con mi tía se conocieron cuando tenían treinti, los dos andaban medio perdidos en la vida, como andamos todos, y decidieron irse a vivir fuera de Buenos Aires. Cayeron en Calamuchita.

Al principio alquilaban una casa en el centro que daba al río. La primera vez que fuimos a visitarlos yo me di cuenta de que ésa era la casa porque reconocí una camisa blanca con flores de mi tía. La camisa colgaba de una soga mientras se secaba al sol. Después vivieron en un bosque, en una casa que parecía la de Caperucita Roja. Más adelante compraron la casa en la que viven ahora. Les empezó a ir bien a mis tíos. Construyeron la Casita en las sierras.

Antes de eso, lo tuvieron a mi primo Pancho. Pancho es un gran tipo. Ahora tiene 16 o 17 años y está alto y flaco. De chico no era tan flaco, y como le gustaba mucho nadar, mis hermanos le decían El Niño Foca. Ahora le sigue gustando nadar. Nada muy bien crol. A mí me cuesta el crol, así que cuando nadamos en las ollas del río, él nada crol y yo pecho.

Un año fuimos a visitarlos mi hermano Tomás, su mujer y yo. Fuimos a El Durazno. En El Durazno hay piedras altísimas desde donde algún que otro loco se tira al río. Mi hermano Tomás está loco. Se tiró de una roca que era como tirarse de un quinto piso. Su mujer y yo no queríamos que se tire. NO NO, NO TE TIRES le decíamos. Mi hermano se tiró igual. Lo vimos desde abajo. Las patas se le movían mientras caía. Yo me tiro de algunas rocas bajas, me dan vértigo las altas. Me gusta tirarme por las partes fuertes e ir rebotando en las piedras. Me lastimo bastante. Me gusta el agua de río. Mi hermano mayor me dijo una vez, que era una ballena, que yo era una ballena. A veces nos reímos con mi hermano mayor. A veces nos peleamos.

El tío Diego vino a hacer compras para su taller, y me llamó porque tenía una misión. A pedido de la tía Ele, debía verme para inspeccionar cómo y en qué andaba. El tío Diego es de escorpio, también. A veces me habla en un idioma que no entiendo. A veces nos entendemos. Esta vez nos entendimos. Hablamos de proyectos, de relaciones, de pasados y futuros. Le conté de mi falta de coraje. Me dijo que a todos nos pasa más o menos lo mismo, y que hay que hacer, justamente por eso. Porque a todos nos pasa más o menos lo mismo. Fue reconfortante.

Hablar con el tío Diego me dejó con la sensación de que tengo que hacer eso que hago en el río: tirarme desde donde puedo, golpearme un poco y nadar como me salga. Siempre va a haber alguien más valiente o que nade mejor crol, pero todos estamos en el río. Y en el río hay que nadar, sino te ahogás.

lunes 11 de mayo de 2009

Sí sí, sos de mandar mensajes de esos que leés al otro día y te querés tomar un avión sin escalas al DF y contagiarte la porcina y morir cual chancha degollada mientras te comés un taco de tripita de cerdo. Sí, lo hacés. En repetidas oportunidades. Ya podés afirmar, sin miedo a equivocarte, que SIEMPRE lo hacés. Al otro día eliminás la evidencia, pero el daño ya está hecho, y no te queda otra que borrar el número de la persona en cuestión para no cometer el error NI UNA VEZ MÁS idiota!. Lo raro suele ocurrir, cuando el damnificado, a pesar de tus desubicaciones, decide mandarte algún mensaje, y tú ya no identificas el teléfono. ¿Quién sos? debés preguntar…las cosas de la modernidaT, hoy nadie te llama. Sería más fácil. La sutileza no vino con mi naturaleza, y se resiste a ser aprendida. A veces ni lo intento. Otras por ejemplo, tomo en cuenta cuando un extraño me dice: “Actuá desde el centro”. Y le contesto que tengo que ir al baño porque con la vejiga llena no puedo manejarme desde el centro. Claro, dice. Vuelvo y sí. Actúo desde el centro y todo me sale un poco mejor. Hasta el próximo mensaje. Que llega, siempre.

lunes 4 de mayo de 2009

A veces tengo hambre de ravioles. Otras de pizza o carne. Algunas de comida árabe, o china, o sushi. Algunos días quiero empanadas, otros suprema napolitana, otros papas, o puré, o huevos revueltos o fritos. Hay días que muero por un chocolate o una coca cola. Medialunas con café con leche, o un desayuno onda americano si la noche fue larga y alguien se pone las pilas. Me mata la lengua en fiambre de los alemanes, o las calientes que hace mi padre. No me gusta a la vinagreta. Los canelones de mi madre son especiales, también sus ensaladas. Nunca tengo ganas de comer ensaladas. Me gusta sobremanera el pulpo a la gallega y los ostiones a la crema. También el pollo al verdeo con papas a la española. Los langostinos empanados. Los chinchulines, mollejas y asado de tira, también el vacío. A veces tengo hambre de Mc Donalds.
Cuando puedo comer lo que quiero me siento bien. Cuando no, me quedo con las ganas, y eso no está bien.

jueves 30 de abril de 2009

HOY


lunes 27 de abril de 2009


LA FIESTA DEL LICHU

Entrada Anticipada $10
En puerta hasta las 23 $10
En puerta desde las 23 $15


Barra
Cerveza desde $12
Jarra Fernet y Gancia $18
Vinos, Tragos, Speed, Champaña.

Hasta la 1 Am Cocina Jamaiquina, Pintura Modelo vivo, Musica Folk, en vivo.
Desde la 1 Am Variedades Circenses y Fiesta con DJ Favonio
Antes no había aceite de oliva, ni aceto balsámico, ni milanesas de soja. Antes las milanesas eran siempre fritas, no al horno. Antes no existía la nafta verde, la mejor era la super.

Antes no había ni HIV, ni dengue, ni fiebre aviar, ni la porcina, ni falta de capa de ozono y no había que ahorrar luz, ni agua.
Antes no había tantos asesinatos, y con mis hermanos íbamos solos al colegio en bondi. También íbamos solos a Córdoba cuando teníamos 5 años o así, y nuestro abuelo Chuchi nos esperaba en Villa María con su sombrero tipo Panamá, para llevarnos en su Taunus a Las Varillas. El Chuchi cocinaba ranas fritas que pescaba en el arroyo cerca de la agencia Ford, también anguilas fritas. Ahora si vas a un restaurant no podés comer ranas porque son muy caras, igual que el pulpo. Ahora mi abuelo se murió.

Mi hermano pequeño siempre me pregunta qué hacía yo de chica. No se acuerda de mí de chica. Se acuerda de mis otros hermanos pero no de mí. Yo tampoco me acuerdo qué hacía, pero sí me acuerdo de él. Del primer día que fue al colegio con sus bermudas de franela gris, la camisa blanca, la corbata verde y una mochila amarillo chillón. Hay una foto. Yo veía cuando se la sacaban desde el auto. Teníamos un Peugeot 504 o 404, no sé, amarillento, rural, de esos grandes. Ahora esos no se hacen más. También me acuerdo del Peugeot 504 gris, estacionado en el mismo lugar que el amarillo, unos años después, cuando mis papás nos decían que se iban a separar. Ahora no me importa que se hayan separado. Antes sí. Antes mi hermano menor era el preferido de mi papá. Ahora no se entienden.

Antes creía que me iba a casar a los 23 y que iba a tener 4 hijos. Ahora creo que no quiero tener hijos. Definitivamente no quiero casarme. Y tengo 33. Antes odiaba los gatos y ahora tengo a Frida.

Antes creía que era buena actriz, ahora no lo creo, ahora creo que no quiero actuar nunca más.

Antes usaba pantalones de tiro alto, y camisas con hombreras y tenía el pelo largo por la cintura, también un jopo para el costado. Ahora a veces no me sube el pantalón, el pelo no me crece y me tapo las canas con tintura.

Antes no cojí con nadie hasta no encontrar al tipo que se enamorara de mí. Ahora cojo bastante y no se enamoran de mí.

Antes leía más libros, iba al cine, estudiaba. Ahora casi no leo, veo dividís y me embrutezco cada día más.

Ahora quisiera tener la capacidad de hacer que lo que quiero se cumpla. No se muy bien qué quiero. Quizás después sí.

miércoles 22 de abril de 2009

Escribió palabras que lo hacían incomible.

Nos bemos a la noche. Te espero con ancias. Sí, te puedo conceguir.

Peor es estar a dieta.

viernes 3 de abril de 2009

FIESTA PIOLA VAGO CON CHORI EN LA BOCA


lunes 30 de marzo de 2009

Te abriría la puerta, te daría un beso en el cachete y te miraría un segundo o dos más de lo común. Sería de noche, temprano. Subiríamos al ascensor y harías algún comentario sobre el ruido que hace, o lo mucho que tarda en arrancar. Me vestiría de negro con una flor de color en la cabeza. Te haría pasar al living, te sentaría en el sillón verde y te acomodaría el almohadón en vertical para que estuvieses más cómodo. Quizás te gustaría tomar una cerveza, o un vino o un gin tonic. Te hubiese preparado alguna comida, no muy elaborada, algo como para que no pienses que me esmeré demasiado.
Hablaríamos mucho, también poco. Me sacaría los zapatos y apoyaría los pies en la mesa o cerca de tu lado del sillón. Te serviría más vino o cerveza o gin tonic en las copas celestes regalo de casamiento de mi madre. Brindaríamos por algo. No se porqué. Te volvería a mirar un poco más de la cuenta. Un blim. Me reiría mucho. Vos también. Se nos iría el hambre. Dejaría la comida para después.
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